marzo 7, 2026

Las tensiones entre Perú y México, que se arrastran desde el autogolpe fallido de Pedro Castillo (2021-2022), alcanzaron un nuevo nivel con la decisión del Gobierno mexicano de otorgar asilo a Bettsy Chávez. La situación se ha agravado tras el historial de asilos previos a familiares de Castillo y la negativa de México de reconocer a la actual presidenta Dina Boluarte, lo que ha generado un enfrentamiento diplomático de larga data.

El ministro de Exteriores peruano, Hugo de Zela, informó a la encargada de la embajada de México en Lima, Karla Ornela, que tiene “un plazo perentorio” para abandonar el país, aunque sin especificar fechas concretas. El presidente peruano, José Jerí, respaldó estas declaraciones y subrayó la defensa de la soberanía nacional, mientras que México calificó la medida como “excesiva y desproporcionada”.

Bettsy Chávez, acusada de presunta rebelión y conspiración durante el breve quiebre constitucional de Castillo, se asiló en la embajada tras ausentarse a varias audiencias de su juicio. La Cancillería mexicana defendió el asilo, considerándolo un acto legal amparado en la Constitución y conforme a normas internacionales, al tiempo que calificó a Chávez como perseguida política desde su detención en 2023.

El conflicto diplomático se suma a episodios previos, como la propuesta del Congreso peruano de declarar persona non grata a la presidenta Claudia Sheinbaum en septiembre, que aunque no prosperó, evidenció la tensión existente. La situación mantiene en vilo las relaciones bilaterales y marca un nuevo capítulo de confrontación política entre ambos países.

Por: El País.