marzo 7, 2026

CARACAS Y WASHINGTON ABREN CANAL DIPLOMÁTICO TRAS SALIDA DE MADURO

Venezuela y Estados Unidos comenzaron este viernes un proceso para restablecer relaciones diplomáticas luego de la caída del presidente Nicolás Maduro, lo que marca un giro en un vínculo roto desde 2019 y abre la puerta a una reconfiguración política y económica entre ambos países.

Como parte de este acercamiento, diplomáticos estadounidenses arribaron a Caracas para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos, informó el Departamento de Estado. En paralelo, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez anunció que enviará una delegación a Washington para continuar las conversaciones.

El nuevo escenario incluye acuerdos preliminares para reactivar la industria petrolera venezolana, sector estratégico con severo deterioro en infraestructura pese a que el país cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo. El presidente Donald Trump afirmó que su gobierno tendrá la facultad de definir qué empresas participarán en esta etapa de reactivación.

En el plano político, el proceso no contempla por ahora un cambio de régimen. Ante ello, Edmundo González Urrutia, exiliado en España, solicitó el reconocimiento explícito de su presunta victoria en las elecciones presidenciales de 2025, mientras que la líder opositora María Corina Machado será recibida por Trump la próxima semana.

De manera paralela, el gobierno interino inició la liberación gradual de personas detenidas por razones políticas. Organizaciones opositoras reportan al menos una decena de excarcelaciones recientes, en un contexto en el que hasta esta semana se contabilizaban más de 800 presos políticos en el país.

Pese al diálogo, Washington mantiene presión en otros frentes, como el Caribe, donde incautó un nuevo buque petrolero con crudo venezolano. Trump aseguró que el cargamento será vendido, mientras reiteró que las decisiones económicas sobre Venezuela se tomarán directamente desde Estados Unidos.

El proceso se desarrolla en medio de movilizaciones del chavismo en Caracas, llamados internacionales a respetar la voluntad popular y advertencias sobre la fragilidad del equilibrio regional, en un escenario donde la diplomacia avanza entre tensiones políticas, intereses energéticos y una crisis humanitaria aún latente.