EL HIJO DE EL SANTO EXPONE LAS CONTRADICCIONES SOCIALES DE LA LUCHA LIBRE
El Hijo de El Santo anunció su retiro definitivo de la lucha libre hace un mes, cerrando una trayectoria de 35 años sobre el ring. “Estoy muy orgulloso de haberme ido en el momento preciso”, aseguró durante una conversación con Gabriela Warkentin, en la que abordó tanto el impacto social de la lucha libre como los episodios más complejos de su vida personal y profesional.
Jorge Ernesto Guzmán, nombre real del luchador, señaló que la lucha libre sigue cargando con prejuicios sociales, incluso cuando hoy vive un proceso de revalorización cultural. “Hay mucha gente de clase alta que no acepta que le gusta la lucha libre”, afirmó, al describir cómo un deporte históricamente asociado a las clases populares ha comenzado a ocupar espacios ligados a la gentrificación y al consumo cultural de élite.
Más allá del ring, el exluchador recordó momentos determinantes de su historia familiar. Reveló que su padre, El Santo, no quería que ninguno de sus hijos siguiera sus pasos en el pancracio. También habló de la ruptura con algunos de sus hermanos, de una relación matrimonial fallida y de cómo esos episodios lo llevaron a buscar apoyo profesional. “La terapia ayuda a sanar”, expresó, al reconocer la importancia de atender la salud emocional.
El retiro no fue una decisión improvisada. Desde hace una década lo contemplaba, especialmente tras tocar fondo en 2013, cuando una lesión vertebral lo dejó parcialmente paralizado y recibió el diagnóstico de que podría no volver a caminar. La opinión de un segundo médico le permitió continuar y extender su carrera, con presentaciones en España, Londres y Estados Unidos, donde consolidó su nombre a nivel internacional.
Para El Hijo de El Santo, la lucha libre trasciende el espectáculo deportivo. La define como un fenómeno social donde conviven personas de distintos orígenes, edades y clases sociales, y que le dio no solo fama, sino un sentido de pertenencia. Con su retiro, deja el ring, pero no el debate sobre el valor cultural de un deporte que sigue desafiando estigmas.
