SALINAS PLIEGO ADMITE DEUDA Y NEGOCIA PAGO MILLONARIO CON HACIENDA
El prolongado conflicto fiscal entre Ricardo Salinas Pliego y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) entra en su fase definitiva. Tras casi dos décadas de litigios, el Gobierno federal informó que el empresario expresó su “deseo de pagar” las deudas que mantiene con Hacienda, las cuales ascienden a 51 mil millones de pesos por recargos acumulados durante años de retraso.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que esta manifestación se realizó un día antes de que venciera el plazo para el pago voluntario, lo que permitió al dueño de Grupo Salinas evitar, al menos de momento, el embargo de bienes previsto por la ley en casos de incumplimiento fiscal. Al acogerse a esta modalidad, el empresario podría acceder a una reducción de hasta 39% del monto total adeudado, siempre y cuando el acuerdo quede cerrado en los próximos días.
Este giro se produce luego de que Salinas Pliego agotara prácticamente todas las vías legales para frenar el cobro. Reformas impulsadas desde el Poder Legislativo y resoluciones definitivas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación cerraron el cerco judicial, validando fallos previos que obligaban al empresario a saldar los créditos fiscales correspondientes a ejercicios de entre 2008 y 2013, principalmente relacionados con irregularidades contables de Elektra.
Aunque el empresario ha evitado declaraciones públicas recientes, su actividad en redes sociales ha evidenciado su inconformidad con el desenlace. Incluso llevó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, acusando al Estado mexicano de persecución política, un recurso que no frena el proceso de cobro ya en marcha.
Para el Gobierno de Sheinbaum, el caso tiene un peso que va más allá de lo financiero. La recuperación de estos recursos representa un mensaje político y fiscal sobre el combate a la evasión, además de fortalecer las finanzas públicas sin recurrir, por ahora, a una reforma fiscal de mayor calado. Con los tiempos legales agotados, el debate ya no gira en torno a si pagará o no, sino a cuánto logrará reducir el monto final de un adeudo que se ha convertido en emblemático.
