marzo 7, 2026

HOMAN TOMA EL CONTROL DEL OPERATIVO MIGRATORIO EN MINNEAPOLIS

Tom Homan, designado por Donald Trump como jefe sobre el terreno del operativo migratorio federal en Minnesota, ofreció su primera comparecencia pública tras asumir el encargo. Desde el edificio federal Whipple, base de operaciones del despliegue, el llamado “zar de la frontera” afirmó que trabaja en un plan de desescalada, aunque dejó claro que su permanencia en Minneapolis dependerá del nivel de cooperación de autoridades estatales y municipales.

Homan señaló que su misión responde a la instrucción directa del presidente estadounidense de avanzar en lo que ha definido como “la mayor deportación de la historia”, y advirtió que no se retirará hasta que, a su juicio, la situación esté bajo control. Reconoció que en las últimas semanas se han cometido excesos operativos y admitió que existen áreas que “se pueden y se deben mejorar” dentro de la estrategia del Departamento de Seguridad Nacional.

El funcionario federal llegó a Minnesota tras una escalada de tensión que incluyó la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante protestas contra el despliegue migratorio, hechos que han intensificado el rechazo social en esta ciudad de mayoría demócrata. En ese contexto, Homan defendió que el aumento de detenciones permitiría reducir la presencia de agentes en las calles y solicitó a las autoridades locales el uso de calabozos municipales para despresurizar los centros federales.

Durante su intervención, el jefe del operativo destacó reuniones sostenidas con el gobernador Tim Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, además de anunciar encuentros con líderes religiosos y civiles. Aseguró que el diálogo es indispensable para resolver el conflicto, aunque evitó precisar el número de agentes desplegados y se limitó a señalar que existen “rotaciones constantes” en el operativo.

Finalmente, Homan criticó a las llamadas “ciudades santuario”, al afirmar que protegen a criminales peligrosos, y defendió la labor de los agentes migratorios, a quienes describió como servidores públicos sometidos a una retórica hostil. Si bien dijo respetar el derecho a la protesta, advirtió que no tolerará acciones que, desde su perspectiva, obstaculicen el trabajo del ICE o pongan en riesgo a sus elementos.