junio 5, 2026

‘APAGÓN FEDERAL OTRA VEZ’: EUA VIVE SU SEGUNDO CIERRE BAJO TRUMP

Estados Unidos entró este sábado en su segundo cierre parcial de agencias federales durante el actual mandato de Donald Trump, luego de que el Congreso no lograra destrabar a tiempo el paquete presupuestal. Aunque se prevé que el parón sea breve, la interrupción se mantendrá al menos hasta el inicio de la próxima semana, cuando la Cámara de Representantes retome sesiones para una votación clave.

El proyecto de financiación que se discutirá contempla mantener sin cambios, por un periodo de dos semanas, los recursos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tras las enmiendas realizadas en el Senado. La disputa se intensificó luego de un operativo migratorio en Mineápolis que dejó dos personas muertas por disparos de agentes de inmigración, detonando protestas masivas y un nuevo choque político en Washington.

Ante la falta de sesiones en la Cámara Baja durante el fin de semana, varias dependencias federales suspendieron actividades, entre ellas el Pentágono y la agencia tributaria IRS. Aunque el presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, afirmó que buscarán aprobar los proyectos al regreso de los legisladores, el escenario se mantiene incierto por las divisiones internas en ambos partidos.

Mientras sectores republicanos rechazan cualquier modificación al presupuesto del DHS previamente aprobado, los demócratas exigen mayor fiscalización a la agencia como condición para avanzar. Entre sus demandas destacan el fin de las patrullas migratorias itinerantes, restricciones al uso de máscaras por parte de agentes, la obligación de portar identificación visible y cámaras corporales, así como mayores controles en operativos domiciliarios.

A su vez, los republicanos presionan para incluir medidas contra las llamadas “ciudades santuario”, endureciendo la postura migratoria en las negociaciones. Aunque los cierres de fin de semana son relativamente comunes, el episodio reaviva el recuerdo del prolongado cierre de 2025, que se extendió por más de 43 días y dejó una marca histórica en la política estadounidense.