junio 5, 2026

LOS GRAMMY SE CONVIERTEN EN TRIBUNA CONTRA REDADAS MIGRATORIAS

La edición 68 de los premios Grammy, celebrada en el Crypto Arena de Los Ángeles, estuvo atravesada por un fuerte posicionamiento político en favor de la comunidad latina en Estados Unidos, en medio del endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump. La música cedió espacio a discursos de solidaridad y protesta que marcaron el tono de la noche.

Uno de los momentos más contundentes llegó con Bad Bunny, quien tras recibir el premio a Mejor Álbum de Género Urbano lanzó un mensaje directo contra las redadas migratorias. El cantante puertorriqueño pidió poner fin a las acciones de ICE y llamó a no responder al odio con más odio, subrayando que la comunidad migrante es parte esencial de la identidad estadounidense.

Billie Eilish, ganadora a Mejor Canción del Año por Wildflower, reforzó ese mensaje al afirmar que “nadie es ilegal en tierra robada”, una frase que provocó una de las ovaciones más intensas de la ceremonia. La artista exhortó a seguir alzando la voz y dejó claro que el silencio no es una opción frente a la persecución y la exclusión.

La postura fue compartida por Olivia Dean, quien al recibir el premio a Mejor Artista Nuevo recordó su origen familiar como nieta de inmigrantes y celebró la valentía de quienes han cruzado fronteras en busca de un futuro mejor. Su mensaje cerró con una consigna clara de apoyo a las comunidades migrantes.

En lo musical, Bad Bunny también se llevó el premio a Mejor Álbum del Año por Debí tirar más fotos, convirtiéndose en el segundo latinoamericano en lograrlo, después de Carlos Santana en 2000. La gala incluyó además reconocimientos múltiples para Kendrick Lamar, un homenaje a Ozzy Osbourne y actuaciones estelares que contrastaron con el fuerte contenido político que atravesó toda la ceremonia.