‘METRÓPOLIS’ CUMPLE UN SIGLO Y SIGUE INTERPELANDO AL MUNDO
Rodada entre 1925 y 1926 y estrenada en Berlín en enero de 1927, Metrópolis se consolidó como una pieza fundacional de la ciencia ficción y el cine de desastres, además de una de las películas más influyentes de la historia. De manera simbólica, la historia imaginada por Fritz Lang y Thea von Harbou se sitúa precisamente en el año 2026, el mismo que marca su centenario.
A diferencia de otras ficciones futuristas que erraron en sus predicciones, Metrópolis mantiene una vigencia inquietante al retratar una sociedad dividida entre una élite dominante y una masa obrera explotada, gobernada por la lógica absoluta del progreso tecnológico y el capital. Su alegoría sobre el poder, el control social y la figura del “mediador” entre las clases resuena con fuerza en el contexto contemporáneo.
La película fue la producción más costosa de la UFA durante la República de Weimar y sufrió múltiples recortes por razones comerciales, ideológicas y políticas, tanto en Estados Unidos como en la Alemania nazi. Durante décadas se creyó incompleta, hasta que en 2010 se reconstruyó una versión cercana a la original gracias al hallazgo de material perdido en Argentina.
Más allá de su impacto técnico y estético, Metrópolis refleja las tensiones políticas y culturales de su tiempo. La ruptura entre Lang y von Harbou, sus posturas ideológicas opuestas frente al ascenso del nazismo y la posterior huida del director a Hollywood forman parte inseparable de la historia del filme.
A cien años de su realización, Metrópolis sigue siendo un espejo incómodo del presente: una advertencia temprana sobre el autoritarismo, el tecnofascismo y la deshumanización, que confirma su lugar como una obra clave del cine mundial y un clásico que continúa dialogando con nuevas generaciones.
