marzo 10, 2026

San Luis Potosí intensifica controles sanitarios en movilización de ganado para contener gusano barrenador

Autoridades sanitarias y productores pecuarios del estado de San Luis Potosí han coordinado acciones para reforzar la vigilancia en la compra-venta y traslado de ganado, con el objetivo principal de evitar la propagación del gusano barrenador del ganado (GBG) hacia zonas que actualmente están libres de esta plaga. La medida responde a instrucciones del gobierno estatal para fortalecer la sanidad pecuaria y proteger la actividad económica del sector.

La Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedarh) es la entidad encargada de implementar estos mecanismos de supervisión, que se concentran especialmente en la región de la Huasteca. La estrategia opera en conjunto con la Unión Ganadera Regional de la Huasteca, centros expendedores de guías de tránsito, diversas asociaciones ganaderas, transportistas y los inspectores adscritos a los Puntos de Verificación e Inspección (PVI).

El protocolo establecido implica revisiones exhaustivas a los animales que son comercializados o que se encuentran en tránsito, particularmente aquellos procedentes de once municipios específicos: Ébano, Axtla, Tamuín, Aquismón, Ciudad Valles, Ciudad del Maíz, Tanlajás, San Martín, San Vicente, Tamasopo y Lagunillas. El requisito fundamental es que todo ganado debe portar constancias de inspección sanitaria vigentes antes de ser movilizado hacia áreas consideradas libres del gusano barrenador.

El propósito central de estas medidas preventivas es garantizar que bovinos, equinos y otras especies susceptibles solo puedan ser trasladados cuando no presenten heridas abiertas. Esta condición es crítica, ya que las lesiones cutáneas facilitan la infestación por la mosca Cochliomyia hominivorax, cuyo ciclo larval es el causante de la miasis conocida como gusano barrenador. La plaga representa un riesgo significativo para la salud animal y puede ocasionar graves pérdidas económicas en la ganadería.

Las autoridades describen estas acciones como parte de un esfuerzo continuo para salvaguardar el estatus sanitario del patrimonio pecuario estatal y prevenir brotes que podrían afectar a regiones actualmente no infestadas. La colaboración entre el sector oficial y los productores se presenta como un elemento clave para el control efectivo de esta enfermedad parasitaria.