octubre 1, 2026

CAE IMPERIO DE SÁNCHEZ ZUMAYA EN SLP: CONGELAN SUS CUENTAS BANCARIAS Y DE ENTORNO CERCANO

#Política El bloqueo financiero cercena la red de un escandaloso crecimiento patrimonial cimentado entre acusaciones de lavado de dinero, huachicol fiscal y sospechosos contratos asignados a la sombra del poder político.

La impunidad y el meteórico e inexplicable enriquecimiento que rodeaba a Gerardo Sánchez Zumaya finalmente parece haber topado con pared. La inmovilización y congelamiento masivo de sus cuentas bancarias, extensivo también a su núcleo familiar, padre, madre, hermanos y primos, así como a sus socios más allegados, representa un golpe contundente que pone bajo la lupa la verdadera naturaleza de su entramado financiero. El cerco económico no solo sofoca la liquidez de quien aspiraba a posicionarse como candidato a la gubernatura de San Luis Potosí, sino que expone la fragilidad de una fortuna construida bajo la sombra del sospechosismo.

Este drástico bloqueo de recursos financieros es el resultado directo de severos señalamientos que pesan sobre las actividades empresariales de Sánchez Zumaya. La bonanza económica del potosino surgió de una desmedida e inusual expansión iniciada en 2019. A partir de ese momento, sus empresas lograron acaparar millonarios y jugosos contratos en Petróleos Mexicanos (Pemex) y en obras insignia como la refinería de Dos Bocas, beneficiándose abiertamente de un vertiginoso ascenso mercantil coincidente con el sexenio pasado.

Detrás del bloqueo bancario subyacen investigaciones por delitos de alto impacto que incluyen presuntas operaciones de procedencia ilícita, lavado de dinero y la red de corrupción vinculada al huachicol fiscal. La desmesurada facturación y el crecimiento exponencial de sus compañías siempre estuvieron bajo el escrutinio social, sugiriendo un esquema donde las relaciones de conveniencia con actores clave del poder en Tabasco y altos mandos gubernamentales habrían sido el verdadero motor de su éxito corporativo, alejando a sus firmas de cualquier competencia leal de mercado.

Aunque durante meses el empresario intentó desestimar las acusaciones sosteniendo públicamente que no se encontraba bajo la mira de las autoridades, el cercenamiento total de su liquidez bancaria contradice su discurso de inocencia. La magnitud de las medidas cautelares financieras demuestra que las pesquisas por irregularidades fiscales y presunto desvío de recursos eran indagatorias sólidas que han alcanzado hasta las estructuras familiares utilizadas para la dispersión y manejo del capital.

La inmovilización de los fondos no únicamente fractura las ambiciones políticas de Sánchez Zumaya, sino que deja al descubierto la vulnerabilidad de un modelo de negocio fuertemente dependiente de licitaciones a la medida y tráfico de influencias. Al clausurar las vías por las cuales circulaban estos flujos millonarios, el Estado mexicano deja un mensaje claro sobre las consecuencias de haber edificado imperios financieros al amparo del favoritismo político y al borde de la legalidad.